Educación

Educación Ambiental en Dapa

¿Que es?

  • Un proceso.

  • Que incluye un esfuerzo planificado para comunicar información y/o suministrar instrucción.

  • Basado en los más recientes y válidos datos científicos al igual que en el sentimiento público prevaleciente.

  • Diseñado para apoyar el desarrollo de actitudes, opiniones y creencias.

  • Que apoyen a su vez la adopción sostenida de conductas.

  • Que guían tanto a los individuos como a grupos.

  • Para que vivan sus vidas, crezcan sus cultivos, fabriquen sus productos, compren sus bienes materiales, desarrollen tecnológicamente, etc.

  • De manera que minimizen lo más que sea posible la degradación del paisaje original o las características geológicas de una región, la contaminación del aire, agua o suelo, y las amenazas a la supervivencia de otras especies de plantas y animales.

En otras palabras, la EA es educación sobre cómo continuar el desarrollo al mismo tiempo que se protege, preserva y conserva los sistemas de soporte vital del planeta. Esta es la idea detrás del concepto de desarrollo sostenible.

– N.J. Smith-Sebasto es profesor en la Universidad de Illinois –

 

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Cuento

Ambiental

por los niños de la Sede Alto Dapa  I.E. Policarpa Salavarrieta con el equipo de Dapaviva

EL DESEQUILIBRIO.

Un granjero cultivaba una pequeña parcela, al pie de una montaña; pero cada año que pasaba, la parcela producía menos. La parcela había sido una herencia que le dejaron sus padres al morir. El granjero no entendía qué pasaba con su cultivo, apenas producía los alimentos para su familia; no le sobraba ni un grano para vender o cambiar con otros granjeros por otros productos que él necesitara o deseara. Soñaba con el día en que le quedaran algunos excedentes para poder mejorar el sistema de riego para su cultivo y conseguir un arado, pero esto se veía muy lejano.

Cada verano el trabajo en la parcela era más duro porque le tocaba ir más veces a la cañada por agua para mojar los cultivos. Una tarde de verano, al regresar a la casa, cansado del trabajo, se recostó en su hamaca y se quedó dormido.

De pronto un tremendo ruido despertó a l granjero de su sueño. A su esposa se le había caído la tapa de una olla mientras preparaba la cena.

El granjero sobresaltado le dijo a su esposa: Amor mío, estoy muy preocupado de ver que nuestra parcela cada vez nos da menos cosechas, no sé qué estoy haciendo mal; cuándo mi padre la cultivaba era más productiva.

La esposa se quedó observándolo y le dijo: yo sé muy poco de agricultura, pero creo que deberías hablar con los granjeros vecinos porque a ellos les va mejor con sus cultivos; de pronto te dan alguna idea para mejorar los nuestros.

El granjero; gracias mi amor, que haría yo sin ti, hablare con nuestros vecinos.

Y así lo hizo, al día siguiente visitó por la mañana al que estaba del lado derecho de su propiedad. Lo saludó, don EUSEBIO, ¿cómo está?

Eusebio le contestó, vecino, estoy muy bien gracias a Dios. ¿Y que lo trae por acá? Hace días que no lo veía.

El granjero le manifestó: quiero conversar con usted porque estoy preocupado con la baja productividad de mis tierras, ya ni me alcanzaba para comprar semillas para la siguiente cosecha. Y, si no mejora esta situación tendré que vender e irme para otra parte.

Eusebio: le contestó: vecino, si usted me lo permite, yo le sugiero que nos reunamos en mi casa esta noche con todos los vecinos porque a todos tenemos la misma impresión; a nosotros también se nos han mermado las cosechas.

El granjero aceptó la invitación, llegó puntual a casa de Eusebio y allí estaban todos los dueños de las granjas vecinas, muy ansiosos por escuchar los temas que se iban a tratar.

Cada uno de los propietarios comenzó a contar su situación y cada vez el panorama era más triste, a todos les estaba bajando la producción de sus tierras, cada vez tenían menos agua pero ninguno conocía la causa. Todos se comprometieron a investigar con agrónomos, técnicos, y entidades gubernamentales y a pedir asesoría para mejorar sus cultivos, pero tenía un gran inconveniente, ninguno tenía dinero para pagar por esas asesorías.

El único tema que se tocaba en todos los hogares era el mismo, la tierra dejo de producir. Nos vamos a quedar sin alimento, nos vamos a tener que ir.

Los niños de todos los hogares estudiaban en la misma escuela rural, y a todos les enseñaban técnicas agrícolas, cuidado del medio ambiente, cómo reciclar, cómo hacer compost en sus casas, y varios temas relacionados con lo mismo, pero las clases terminaban en el aula, ellos no contaban a sus padres lo que aprendían en clase y sus padres tampoco les preguntaban qué les enseñaban en la escuela. Casi ningún padre ayudaba a sus hijos a hacer tareas, todo llegaban tan cansados del trabajo bajo el sol que lo único que quería al llegar a casa era descansar.

Una noche Amalia, la niña rubia de 4to grado, hija del granjero, tuvo un sueño en el que imágenes fantásticas aparecían en su mente recordándole todo lo que le enseñaban en la escuela, de pronto vio cómo todo a su alrededor cobraba vida.

Una semilla: le decía a las otras, lástima este verano tan intenso, si no llueve nos vamos a quedar sin germinar.

Una flor decía: yo tampoco podre esparcir mi aroma ni dejar salir mis semillas para que germinen.

Una nube muy flaca decía: yo no tengo agua suficiente para dejarla caer sobre ustedes y ayudarles a germinar como ha sido siempre.

El sol decía; a mí me gustaría que hubiera más agua para calentarla y evaporarla, convertirla en nube y luego ver cómo se forma un arcoíris con mi luz reflejada en las gotas de lluvia.

Otra flor: Si los granjeros no hacen algo nos vamos a morir.

Este sueño animó a AMALIA a contarle a su papá varias de las cosas que estaba aprendiendo en la escuela y el granjero dijo; hija allí está la solución, estamos haciendo muchas cosas mal, pero podemos remediarlo, gracias, le contare a los demás.

Y fue así, cómo Amalia animó a sus compañeros para que compartieran en casa todo lo que habían aprendido sobre separación de basuras, reciclaje, reutilización, ahorro de agua, compostaje, etc.

Los granjero escucharon a su hijos y comenzaron por dejar de quemar las hojas y el pasto de los alrededores de las casas; todos quería aprender a hacer compost, las amas de casa se encargaron de separar basuras, y comenzaron a reutilizar envases, cajas, y elementos llamativos para convertirlos en adornos y regalitos para toda ocasión.

Los granjeros se ocuparon de hacer pozo séptico en cada casa para no contaminar más las cañadas. Se unieron para organizar un acueducto bien hecho que repartiera las aguas en igual cantidad para todos y dejar agua disponible para los cultivos, no volvieron a corta árboles, más bien se pusieron a reforestar los nacimientos de las cañadas de dónde tomaban el agua, porque descubrieron que allí estaba lo verdaderamente grave, habían desequilibrado el ecosistema en el que habitaban.

FIN.

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